9 de julio de 2014

Las entidades suprahumanas de la Tierra






En una anterior entrada en mi blog “Un paradigma alternativo de la humanidad” hacía una breve descripción de “las entidades suprahumanas inteligentes” del cosmos, citando algunos tipos posibles. Ahora voy a tratar este tema pero refiriéndome a nuestro planeta y citando entidades nuevas que no incluí entonces y que son más o menos inteligentes y conscientes.

De los cinco tipos de estos seres que cité hay que descartar todo tipo de extraterrestres ya que no pertenecen a la Tierra, aunque unos cuantos estén aquí instalados. Los tipos restantes voy a describirlos brevemente de nuevo:

-     Civilizaciones humanas más adelantadas que la nuestra, y del pasado, como puedan ser la civilización atlántida, lemúrida, de mú, hiperborea.... En este sentido hay quienes afirman que han existido al menos estas  civilizaciones humanas mucho más avanzadas que la nuestra, antes que nosotros y que por diferentes motivos se han destruido. Quizás algunos representantes de estas civilizaciones huyeron al espacio en sus naves y nos visitan, o bien se refugiaron dentro de la Tierra y salen con sus naves voladoras....

-   Intraterrestres que viven o han vivido en el interior de la corteza terrestre en cuevas subterráneas de gran envergadura. Estos intraterrestres, también más evolucionados que nosotros, pueden tener su origen en los extraterrestres anteriormente citados, o pueden ser pobladores originales del planeta como es la actual humanidad. Parece ser que hay una gran población de reptilianos cuyos antepasados fueron algunas especies de dinosaurios, y que no son hostiles para la actual humanidad.

-          Humanos del futuro que han realizado viajes en el tiempo hasta nuestro presente.

    Pues bien, añadiré más entidades de este tipo:

 Estas entidades que voy a indicar se encuadran dentro del mundo espiritual, es decir no material, por lo que no los podemos percibir, aunque, si ellos lo desean, si se pueden manifestar ante nuestros ojos.
Me refiero a una serie de seres no materiales que vibran en otro tipo de frecuencias y que se les puede considerar “etéreos” o “espíritus”. 

Como podemos intuir, la realidad que percibe un determinado ser vivo – árbol, hormiga, gato, hombre… - no es la misma, pues está determinada por sus receptores sensoriales que le comunican con el medio ambiente en que está adaptado a vivir. Cada ser vivo percibe su propia realidad y, es más, aunque la realidad de los individuos de una especie es muy parecida, tampoco tiene por qué ser la misma. Por ejemplo, no es lo mismo la realidad de una persona normal que la realidad distorsionada de un ciego, un esquizofrénico o un psicópata. 

Por otro lado, como nos indica la física moderna, incluida la física cuántica,  la materia del cosmos se puede considerar como energía condensada y vibrando a baja frecuencia y gran longitud de onda; es decir, el cosmos se puede contemplar como una maraña de ondas – toda partícula material tiene una función ondulatoria – vibrando a muy diferentes frecuencias, algunas de las cuales corresponden a la materia (objetos no vivos y seres vivos). 

Estas ondas energéticas también pueden dar lugar a seres inmateriales y conscientes, en diferentes grados de evolución. Nosotros, seres vivos materiales, que vivimos en nuestro planeta material, no podemos percibir este mundo ondulatorio y energético ya que no vibramos en sus frecuencias más elevadas que la nuestra. El símil de una radio puede ser ilustrativo: Según se desplaza el dial, se escuchan unas u otras emisoras de radio, que “vibran” a diferentes frecuencias.

 En consonancia con lo dicho, todo lo que existe en el cosmos, según su frecuencia vibratoria, existe en diferentes densidades. Las tres primeras, de frecuencias bajas, corresponden al mundo material, pues cuanto más lentamente vibra la energía más densa y sólida parece y cuanto más rápidamente vibre, más etérea e inmaterial se nos presenta.
La humanidad, actualmente, vibra en frecuencias de la tercera densidad (3D) y percibe su planeta, la Tierra, en esta densidad 3D. 

Pero como ya indiqué en “Un paradigma alternativo de la humanidad” el cosmos se puede considerar formado por una entidad creadora consciente, la Fuente ó Dios creador y es un conjunto de ondas energéticas que se pueden materializar, muchas de las cuales dan lugar a espíritus en estado de evolución y reflejo del Dios creador y que en su recorrido pasan por diferentes planos vibratorios o frecuenciales hasta que regresan a la Fuente de nuevo. Según este pensamiento metafísico recogido de enseñanzas místicas y esotéricas antiguas  y más modernas y que en la actualidad se está considerando cada vez más, estos espíritus se pueden materializar en diferentes lugares del cosmos como planetas, incluido el nuestro. De esta forma muchos de estos espíritus se encarnan en diferentes seres vivos, incluidos los humanos para aprender de este mundo material terrestre. (Ver “La reencarnación”). 

  Pues bien, cuando se produce la muerte de una persona, su espíritu puede quedarse temporalmente en diferentes planos frecuenciales ligados a nuestro planeta y que nosotros no percibimos. Entre estos espíritus están los fantasmas, por ejemplo. 

   Entre otras entidades espirituales no humanas pero ligadas a nuestro planeta están “los espíritus de la naturaleza” o elementales como los gnomos, ondinas, sílfides, salamandras, sátiros, elfos, duendes, faunos, hadas….

También se pueden considerar a otros espíritus: Los devas o ángeles. Como escribe Elen Ross:
 “También llamados los hijos de Dios, o ángeles; los devas, como los conocen los hinduistas, son la línea de evolución más alta relacionada con nuestro mundo físico. Se pueden considerar como un reino inmediatamente superior al humano, como el humano es inmediatamente superior al animal.”

Para detallar más lo escrito en esta entrada, enlazo algunas webs:

  



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