Nuestro universo está constituido por materia y energía que cambia, se transforma, evoluciona en un espacio-tiempo que surge cuando el universo se forma y que es cosustancial a él. Toda lo que existe en este universo, incluidos los seres vivos y el hombre, está sujeto a esa evolución espacio-tempral. Existe una flecha del tiempo que comienza con el nacimiento del universo (big bang) y que se dirige hacia la desaparición del cosmos cuando envejece y muere por adquirir una entropía o desorden máximo (muerte termodinámica). Es el tiempo físico y termodinámico, del que toda materia y energía del universo es prisionera.
Esta es la postura filosófico-científica más aceptada actualmente pero no es la única.
Filósofos antiguos y modernos (Parménides, Kant...), y determinados científicos actuales defienden otra teoría, en principio contrapuesta a la anterior:
El cambio, la evolución, no es objetivo; es una apariencia que se debe a la percepción de la mente humana. Por ejemplo, el físico J.Barbour afirma que el tiempo es una ilusión y que el universo es atemporal. El devenir temporal en el que nos movemos es una creación de nuestras mentes; todos vivimos en un presente continuo. No tenemos más evidencia del pasado que nuestro recuerdo de él, ni más evidemncia del futuro que nuestra creencia en él. El movimiento no existe fuera de nuestra percepción. El pasado, presente y futuro existen simultáneamente y es la percepción humana la que produce la ilusión de que el tiempo fluye desde el pasado hacia el futuro.
Cada cual puede escoger la teoría que más le convenza...


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