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7 de julio de 2015

Lo que se nos oculta







Los avances científicos y tecnológicos de la humanidad actual se producen a un ritmo acelerado desde hace ya bastante tiempo. Después de un periodo de una “oscuridad científica” considerable acaecida durante la Edad Media, con el Renacimiento vuelve a despertar la curiosidad humana por la naturaleza y la ciencia y la mentalidad científica se va acrecentando, pasando por la revolución industrial de la segunda mitad del siglo XVIII, los descubrimientos del siglo XIX y, sobre todo, del siglo XX. 

En la actualidad,  en este naciente siglo XXI la ciencia y la tecnología sigue avanzando de forma importante: A resaltar los avances en nuevos materiales, nanotecnología, ingeniería genética, informática, inteligencia artificial y ciencias del espacio.

Lo anteriormente escrito es lo que un ciudadano medio, con cierto interés cultural, puede constatar si está en contacto con la las fuentes de información oficiales y ha recibido una educación y enseñanza normalizadas. Pero la persona curiosa y amante de lo misterioso puede llegar a descubrir, sobre todo si busca adecuadamente en la red, bastante información que los medios oficiales ignoran u ocultan.

En primer lugar, todo lo relacionado con el fenómeno OVNI. La desinformación y ocultación de este fenómeno por parte de las autoridades militares y gubernamentales es prácticamente total y en muchas ocasiones, burda y hasta ridícula, teniendo en cuenta las aplastantes evidencias de todo tipo (avistamientos,  huellas de estos, relatos históricos, petroglifos, pinturas, leyendas, tradiciones orales, megalitos, etc.) que existen y han existido de visitas extraterrestres de todo tipo desde el origen de estas humanidad.

En segundo lugar las llamadas ciencias ocultas que se pueden enmarcar como ciencias parapsicológicas que demuestran las potencialidades larvadas de la especie humana y que solamente determinadas personas tienen de nacimiento o porque han conseguido desarrollarlas (generalmente alguna de ellas) al tener acceso a sabidurías ocultas. Me refiero a poderes como la telepatía, telequinesia, precognición, clarividencia y otros. Es justo reconocer que en la actualidad se están tomando cada vez más en serio estas ciencias parapsicológicas.

En tercer lugar los avances científicos y tecnológicos “secretos” que desarrollan los países punteros de nuestro planeta, sobre todo EEUU y Rusia. Parece ser que muchos de estos avances se han conseguido gracias a negociaciones más o menos turbias con determinadas razas extraterrestres que han enseñado a estas élites humanas algunas de sus tecnologías como por ejemplo técnicas antigravitatorias, de teletransporte, manejo del espacio-tiempo… entre otras. Otras veces los militares de estas superpotencias han conseguido fabricar naves espaciales más o menos rudimentarias aprovechando la captura de naves extraterrestres accidentadas, aplicando la llamada tecnología inversa o bien por las enseñanzas anteriormente mencionadas. Por ejemplo, se habla de que los nazis ya consiguieron fabricar platillos volantes.

En cuarto lugar la ocultación de nuestra verdadera historia y origen, de forma premeditada o por simple ignorancia. Me refiero, por ejemplo, a la existencia de humanidades anteriores a la nuestra, tales como la Hiperbórea, Lemúrida, de Mú y Atlántida. Estas humanidades, lo mismo que la actual en sus comienzos, han estado en contacto directo con sus dioses (entidades inteligentes no humanas, muchas de ellas extraterrestres). En lo que a nuestra humanidad respecta, ya desde finales de la edad antigua, estos dioses decidieron ocultarse más o menos a nuestra vista. De todas formas, muchos investigadores creen que nos gobiernan desde las sombras. 

En cuanto al origen humano hay que enmarcarlo en el contexto del universo y no solamente en este planeta. Hay fuentes que indican que la raza humanoide, al igual que la reptiloide, entre otras razas bípedas inteligentes, es universal, de manera que humanoides has existido y existen, por ejemplo, en otros lugares de nuestra galaxia y han podido llegar a nuestro planeta hace más tiempo de lo que se cree…. 
También son de considerar los relatos de las tablillas sumerias sobre los dioses sumerios, los Anunnaki, que “recrearon” al actual Homo sapiens a “imagen y semejanza” suya para utilizarlo en su provecho, cuando llegaron a la Tierra, hace unos 450 mil años.

Por último reseñaré la consideración del hombre como un ser espiritual además de material, aspecto que se suele ignorar en las sociedades desarrolladas actuales que son predominantemente materialistas. La existencia de un espíritu inmortal en cada persona enlaza por ejemplo con la teoría de la reencarnación y con una fuente creadora superior de naturaleza cósmica, el verdadero Dios.


12 de junio de 2015

El campo cuántico del cosmos




El cosmos (universo de universos) físico y material forma parte de un cosmos más global, creado por el Dios primigenio o conciencia cósmica. Este cosmos global consta de un campo cuántico de información compuesto, además de por materia, por energía y por conciencia. La materia es la que percibimos como humanos y seres materiales que somos y a nivel subatómico, corresponde a las partículas. La energía viene determinada por una frecuencia vibratoria y corresponde, a nivel subatómico, a las ondas. La conciencia corresponde al pensamiento creador y modificador de la materia y forma parte del campo fuente o campo creador primordial (Dios). Materia, energía y conciencia están conectadas por el campo cuántico de información, invisible, más allá del tiempo y del espacio, y no se pueden considerar como entidades distintas.

En este sentido, Joe Dispenza, en su excelente libro “El placebo eres tú” indica:

“Como el campo cuántico es un campo invisible de información, una frecuencia más allá del tiempo y del espacio de donde surge todo lo material, y además, se compone de conciencia y energía, todo lo físico que existe en el universo está unificado e interconectado en este campo. Y como todo lo material se compone de átomos, que a su vez están conectados más allá del tiempo y del espacio, tú y yo, y todo cuanto hay en el universo, está conectado por medio de ese campo de inteligencia – personal y universal, tanto dentro como a nuestro alrededor – que da la vida, información, energía y conciencia a todo cuanto existe.”


8 de mayo de 2014

Los límites de la ciencia






La ciencia es uno de los instrumentos más poderosos de la mente humana. Se basa,
 en un principio, en lo que nos informan nuestros sentidos, que nos sirve para elaborar pensamientos lógicos sobre la realidad que percibimos en el presente, aunque también investigamos el pasado y intentamos adivinar el futuro.



La ciencia tiene un poderoso método de investigación, el método científico. Se basa en herramientas tales como la observación de la realidad, la documentación bibliográfica de estudios previos, las hipótesis o razonamientos hechos sobre lo observado, la realización de experimentos para demostrar las hipótesis hechas, el establecimiento de tesis, leyes y teorías a partir de hipótesis demostradas… El principal razonamiento utilizado por los científicos es de tipo inductivo, yendo de lo particular a lo general. Los conocimientos científicos que se van adquiriendo, frecuentemente son aplicables a la vida práctica de los humanos en tecnologías de todo tipo; por lo que se puede decir que la ciencia y la tecnología van de la mano en el desarrollo de la humanidad. Debido a la ciencia y a la tecnología la humanidad ha avanzado en el conocimiento de la naturaleza y del universo, es decir en la realidad que la rodea y adquiere cada vez más un bienestar y comodidad de vida.



Pero la ciencia, aun siendo de gran poder y beneficio para el hombre, no es capaz de explicar toda la realidad del cosmos. Hay que hacer notar que la realidad del cosmos es más amplia que nuestra realidad. Bien es verdad que la ciencia y la tecnología permiten, cada vez más, una mayor percepción de esta realidad cosmológica. A lo largo de la evolución y desarrollo de la humanidad y gracias a estas dos herramientas anteriormente citadas, el conocimiento de su entorno ha sido cada vez mayor. Por ejemplo, el invento del microscopio y del telescopio, satélites, sondas y sus variantes han permitido que el hombre conozca lo muy pequeño (seres microscópicos, moléculas, átomos…) y lo muy grande y lejano (planetas, estrellas, nebulosas, galaxias…).



Pero no olvidemos que existen aspectos y cuestiones que la ciencia no puede responder, o al menos todavía no … ¿Qué ocurre después de la muerte? ¿Existe en nuestro interior un espíritu que sobrevive? Y si esto es cierto, ¿qué ocurre con dicho espíritu? ¿De dónde proviene el cosmos y como se formó? ¿Existe un creador de dicho cosmos? ¿Existe vida fuera de nuestro planeta? ¿Y existe vida inteligente fuera de nuestro planeta? ¿Es el espacio-tiempo una ilusión de nuestra mente?



Para contestar a estas preguntas y otras similares, la ciencia, actualmente, no está preparada; quizás en un futuro haya avanzado y pueda resolver algunos de estos dilemas pero hoy por hoy, no parece ser el caso. Hay que acudir a otras disciplinas como las religiones o las filosofías, que para muchos pensadores, no tienen el rigor y verosimilitud de la ciencia.



Hasta aquí todo lo escrito entra dentro de la más pura ortodoxia oficial y establecida. Pero hay más: Existen otras prácticas de conocimiento que en la actualidad y sobre todo en las sociedades desarrolladas de corte occidental, no están reconocidas, se consideran poco fiables o reliquias de la antigüedad. Me refiero a la alquimia, la astrología, técnicas de meditación, técnicas de regresión a vidas pasadas, metafísica, ovnilogía, parapsicología…. Muchas de estas disciplinas son consideradas, en el mejor de los casos, pseudociencias. Y estas herramientas de conocimiento “esotéricas” y alternativas nos enseñan una realidad complementaria a la anterior y mucho más amplia e imaginativa, que, en mi criterio, no se debería descartar.



Es más, los gobiernos más poderosos, probablmente utilizan algunas de ellas en secreto, para aumentar su poderío; pues como ya se sabe, la información da poder. Se comenta en ciertos círculos de información que existen gobiernos en la sombra o sociedades secretas de gobierno mundial a las que las anteriores “pseudociencias” y técnicas asociadas les son muy familiares…



Además hay que considerar la existencia de entidades suprahumanas inteligentes (extraterrestres, por ejemplo) que han interactuado e interactúan en nuestro planeta (dioses del pasado, alienígenas del presente) y que, según muchos ovnílogos, han enseñado a la actual humanidad diversos saberes de carácter científico y tecnológico a lo largo de la historia humana y que actualmente quizás siguen enseñando tecnologías avanzadas unas veces - según que tipo de extraterrestres - desinteresadamente y otras a cambio de servicios de dudosa ética como experimentos genéticos y reproductores con humanos en una especie de negociación secreta inconfesable con ciertos gobiernos poderosos.



A propósito de la intervención extraterrestre en la Tierra, muchos investigadores no oficiales, creen que la actual humanidad no es la primera en desarrollarse en nuestro planeta. Antes hubo, al menos otras dos, los lemurianos del continente hundido en el océano pacifico, Lemuria y los atlantes, del continente desaparecido en el océano atlántico, Atlántida. Se cree, que estas dos civilizaciones humanas alcanzaron cotas de saber, de adelanto científico y tecnológico muy superiores a la actual humanidad, probablemente ayudados por extraterrestres o dioses. Por causas inciertas (catástrofes naturales, explosiones nucleares…) estas civilizaciones desaparecieron. ¿Ocurrirá lo mismo con la actual humanidad?




14 de enero de 2014

Materialismo contra espiritualismo







La realidad que nos rodea y la concepción del mundo se pueden entender desde dos concepciones opuestas que dan lugar a ideologías muy diferentes: La materialista y la espiritualista.

La concepción materialista, es la que entiende que los objetos materiales del universo, en especial los seres vivos y particularmente el hombre, están formados por materia y energía, interconvertibles, como indica la primera ley de la termodinámica. Nada existe en los seres vivos que no se pueda percibir o medir por metodología y herramientas de la ciencia. Así, los materialistas niegan, por ejemplo, la existencia de alma y espíritu en las personas humanas, ya que no se pueden comprobar científicamente. 

En los animales el sistema nervioso, a lo largo de la evolución se va haciendo más complejo, llegando a un máximo en la especie humana, con el desarrollo de la mente, la inteligencia, el razocinio y la conciencia que alcanzan cotas no superadas en nuestro planeta. Para el materialismo estas facultades cerebrales “superiores” son cualidades emergentes de nuestro cerebro y cuando este se muere y se descompone, estas propiedades desaparecen, no permanecen ya que la materia cerebral que las sustentaba ya no existe. 

Esta concepción sigue los principios metodológicos del conocimiento científico ortodoxo y actual, que sepamos. Es una metodología inductiva que parte de lo concreto, lo observable y medible para llegar a lo abstracto, al paradigma mental que surge de lo que nos indican nuestros sentidos.


La concepción espiritualista no se basa en la metodología científica actual. Sigue enseñanzas antiguas y actuales de tipo esotérico, místico y religioso que explican que la realidad del Cosmos es mucho más amplia que la realidad humana percibida por sus sentidos, incluso entendida y potenciada por la tecnología y ciencia de la actualidad. 

Según estas enseñanzas hay realidades que el hombre no entiende ya que no es capaz de conocer, por lo menos en la actualidad y que a lo largo de su historia han sido reveladas en parte, a la humanidad por deidades y/o extraterrestres, o bien descubiertas por ciertos hombres mediante técnicas de conocimiento más o menos misteriosas como misticismo, meditación, canalización, regresión, etc.

El paradigma espiritualista indica la existencia de una fuente primigenia espiritual e inteligente (podríamos llamarle Dios, una especie de energía-conciencia) creadora del Cosmos, conjunto de Universos. Este campo fuente decide autoexperimentarse y se desdobla y diversifica en una serie de Universos creados con objetos energético-materiales (galaxias, estrellas, planetas…) y con criaturas vivas en éllos que contienen partes del espíritu creador. Estos espíritus diversificados realizan un recorrido evolutivo antes de volver a la fuente creadora original, en el cual adquieren experiencias, aprenden y se perfeccionan. Es como un juego cósmico de la fuente creadora: Dios se diversifica y fragmenta, hace un recorrido o aventura cósmica y  se va replegando.

Estos miniespíritus divinos en su recorrido evolutivo se pueden encarnar en seres vivos, vegetales, animales y humanos, para experimentar y aprender mejor. En el caso de los humanos, los espíritus encarnados lo hacen en las almas de los cuerpos físicos de las personas.
Por lo tanto cuando una persona, por ejemplo, muere, el espíritu se libera y según su libre albedrío, puede encarnarse de nuevo para seguir evolucionando, según la teoría espiritual de la reencarnación, adoptada por muchas religiones, incluso la cristiana en sus comienzos (cristianos gnósticos).

La concepción espiritualista, a diferencia de la materialista, utiliza un pensamiento y una metodología deductiva, que parte de lo abstracto, lo revelado, para llegar a lo concreto, lo percibido por nuestros sentidos. En vez de ir de abajo hacia arriba, va de arriba hacia abajo, dicho de otra manera.

Para detallar más algunos aspectos del espiritualismo, pongo los siguientes enlaces:




15 de febrero de 2013

Otras realidades, otra vez...




Como animales que somos adaptados al medio terrestre de nuestro planeta percibimos una realidad limitada, en consonancia con nuestro modo de vida y que nos garantiza, dentro de ciertos márgenes, nuestra supervivencia como especie. Pero hemos adquirido una consciencia debido al gran desarrollo que ha tenido nuestro cerebro y que no parece ser tengan otros animales aquí en la Tierra, al menos tan desarrollada y potente. Esta consciencia nos permite, entre otras cosas saber que existimos, conocer nuestro yo y hacernos una serie de preguntas que, probablemente, otros animales no se hacen: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Tenemos una misión en esta vida? ¿Qué nos sucederá después de la muerte? ¿Cómo es el Universo?....

Gracias a nuestra inteligencia hemos fabricado una tecnología muy avanzada en relación a la de otros animales terrestres, que nos ha permitido ir conociendo cada vez mejor el espacio que nos rodea; es decir nuestra tecnología y nuestra inteligencia nos ha permitido llegar a comprender, en parte, como es el Universo; pero todavía tenemos mucho que aprender, que descubrir y que investigar. Nuestros sentidos solamente perciben nuestra realidad que nos ha permitido sobrevivir hasta la fecha pero intuimos, por lógica y razonamiento, que existen otras realidades que no conocemos. 

Parte de estas realidades las podemos ir vislumbrando gracias a la ciencia y tecnología que construimos y que cada vez son más poderosas; también nos han ayudado y ayudan en esta curiosidad nuestra, la filosofía, la metafísica, la mística, la parapsicología y otra serie de disciplinas; cuanto más abierta a lo desconocido tengamos nuestra mente e imaginación, en mejores condiciones estaremos de entender realidades que por nuestra naturaleza y con los conocimientos actuales no percibimos.

Dicho esto, se puede especular sobre qué tipos de realidades existen y que se nos escapan:
En primer lugar los satélites que detectan otras ondas del espectro electromagnético que se escapan a nuestro espectro visible nos pueden mostrar un universo diferente aunque más o menos previsible ya que el espectro electromagnético está bastante estudiado por nuestros científicos. 
Algo más desconocido puede ser la detección de ondas gravitacionales en el espacio que nos pueden enseñar un universo más completo y todavía desconocido; y no digamos la posible percepción futura de la materia oscura y el mejor conocimiento de la energía oscura, que nos pueden aclarar en gran medida la estructura y composición del universo.

También podemos acudir a la física cuántica y especular, según las aportaciones de esta sorprendente rama de la física, que sus principios se puedan aplicar al mundo macroscópico, es decir, al conjunto del universo, con sus nebulosas, galaxias, estrellas y planetas. De esta forma nos encontraríamos con un mundo de probabilidades, de universos alternativos y simultáneos. Además, según la dualidad onda-partícula de la materia, si nosotros fuéramos capaces de percibir el universo ondulatorio en vez del corpuscular, tendríamos una realidad del cosmos totalmente diferente: Veríamos un conjunto de ondas de diferente longitud y frecuencia que interfieren entre sí y entenderíamos mejor la interconexión de la materia-energía en el universo. 
 Y si consideramos la teoría de las cuerdas, con sus dimensiones extra, podemos imaginar dimensiones desconocidas simultaneas o nó a la nuestra y que incluso pueden interactuar entre si. He aquí que se abre una prometedora puerta de acceso a seres de otras dimensiones que entran en la nuestra como, alienígenas, fantasmas, fallecidos, espíritus, ángeles, diablos, dioses….

Y si consideramos el factor tiempo y especulamos con sus diversas teorías para explicarlo, nos podemos encontrar con realidades sorprendentes. Desde la que nos es más familiar en un espacio-tiempo relativista o einsteniano en el que la flecha del tiempo marca nuestra evolución en el universo, hasta entender el tiempo como una ilusión de nuestra mente, y por lo tanto inexistente, en una realidad atemporal y extraña, que no podemos entender ya que somos prisioneros del tiempo que percibimos….