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24 de julio de 2015

La evolución de la vida en el cosmos






Según el paradigma científico oficial, solamente existen seres vivos en nuestro planeta, la Tierra. Hoy por hoy, no se ha demostrado que haya vida más allá…
Pero los ufólogos y cada vez más científicos “heterodoxos” piensan lo contrario. Hay muchos indicios de la existencia de seres inteligentes no humanos que nos han visitado y nos visitan en la actualidad: Monumentos antiguos (pirámides y otros megalitos), testimonios religiosos, petroglifos, pinturas rupestres y no rupestres, esculturas, leyendas orales y escritas, testimonios de tribus primitivas, avistamientos, testigos, abducciones, informes militares desclasificados, círculos de cosechas, objetos fuera de tiempo y lugar….


 Este aluvión de “pruebas” es negado por la ciencia ortodoxa bien por ignorancia, ya que los científicos no se han molestado en documentarse debidamente, bien por otros motivos, como la negación del fenómeno OVNI, ordenada por los gobiernos dirigentes.


Pero si abrimos nuestra mente, no hacemos caso de la manipulada versión oficial sobre estos temas y nos documentamos adecuadamente (libros y revistas especializadas, internet) nos damos cuenta de que la realidad de la vida en el cosmos puede ser muy diferente.


Nos percatamos que este universo es bioamigable: Sería improbable que, dada la inmensidad del universo, nuestro planeta fuera el único apto para la vida. Sería algo absurdo y pretencioso. Cada vez se descubren más planetas y entre estos, más semejantes al nuestro.






Y no vale decir que, aunque existan civilizaciones extraterrestres inteligentes no pueden llegar hasta nosotros por las inmensas distancias del cosmos. Existen, por ejemplo, los portales estelares, los agujeros de gusano, el teletransporte, el manejo del espacio-tiempo …. Otra cosa es que nuestra civilización no haya llegado todavía a dominar tales tecnologías ¿o sí?


Como ya he escrito en otras ocasiones, los seres inteligentes no humanos pueden ser de diversa naturaleza. Pueden ser físicos y materiales o no materiales (de otras densidades diferentes de nuestra tercera densidad física). Y a su vez pueden ser terrestres, intraterrestres y extraterrestres. Es decir, puede que una de estas entidades conviva con nosotros y no la percibamos al no ser material, bien sea extraterrestre o terrestre. Serían los espíritus, por ejemplo. Hay que tener en cuenta que pueden existir mas realidades que nuestra realidad material, solapadas o no a esta. Muchos investigadores de estos temas lo afirman y la física cuántica lo apoya. 


Pero, aunque descartemos las densidades no materiales, los seres materiales inteligentes no se restringen a nuestro planeta. Y los demás planetas que contienen seres vivos están sujetos a procesos evolutivos semejantes a los que tienen lugar en la Tierra, es decir, procesos en los que se contempla el neodarwinismo, con mutaciones génicas, cromosómicas y genómicas, la endosimbiosis, la evolución saltatoria, etc.


Lo que ocurre es que como cada planeta no se puede considerar aislado de los demás sino que interacciona con todo lo que existe en el universo, los procesos evolutivos tampoco se producen de forma aislada en cada planeta sino que pueden interactuar. 

Por ejemplo, es posible la siembra de vida por “procesos naturales” (virus y bacterias en meteoritos y cometas) así como por “procesos artificiales” (a través de seres inteligentes extraterrestres). El ADN no tiene por qué ser exclusivo de nuestro planeta. Es muy posible que sea una molécula universal que puede “viajar” de planeta en planeta, bien a través de virus y bacterias, bien con o dentro de portadores inteligentes.


Es decir, la evolución de los seres vivos y de la especie humana en la Tierra puede haber sido más “compleja” de lo que los científicos ortodoxos creen: El ADN extraterrestre puede haber contribuido en mayor o menor medida en la evolución de la vida en la Tierra; incluso el ADN en nuestro planeta puede haber sido de procedencia extraterrestre (siembra extraterrestre).


Y, yendo más lejos, determinados seres vivos terrestres puede que no sean tan terrestres sino traídos a nuestro planeta en naves espaciales y una vez aquí, se han adaptado y han evolucionado en la Tierra.

Y como consecuencia de las siembras y visitas extraterrestres, puede que el intercambio de genes y las hibridaciones interplanetarias sean bastante frecuentes.  De hecho, muchos investigadores y testigos alertan de hibridaciones entre humanos y extraterrestres, que no sería novedoso ya que los textos sagrados como la Biblia, ya indican estos hechos. Es el caso de los "ángeles caidos" que tomaron a las hijas de los hombres...


Además, en lo que respecta a nuestra especie, puede que hayamos sido “creados” por manipulación genética y tengamos genes de dioses extraterrestres (¿Anunnakis, otros?) o que incluso procedamos de otros lugares del universo, ya que, según piensan determinados estudiosos de estos temas, los seres bípedos humanoides no tienen por qué ser exclusivos de nuestra Tierra.








La convergencia evolutiva predice vida similar a la terrestre en otros planetas


3 de febrero de 2015

Evolución de la atmósfera terrestre




¿Cómo apareció la atmósfera y como ha evolucionado hasta la actualidad? Nuestro planeta, debido a su tamaño y a su masa media no pudo retener gases ligeros como el hidrógeno y el helio, que escaparon, barridos por el viento solar. Una vez que este viento aminoró, los planetas terrestres rehicieron sus atmósferas (los que pudieron) y la Tierra, a partir de gases expulsados de sus abundantes volcanes logro fabricar una atmósfera discreta formada por dióxido de carbono, nitrógeno, vapor de agua, y dióxido de azufre con trazas de otros.

Hay que hacer notar, que se cree, que el CO2 fue más abundante en aquella atmósfera, que en la actual; se sabe que el sol, en aquella época emitía menos energía que en la actualidad (alrededor de un 30% menos), pues estaba entrando en la fase del helio, más estable y energética; el CO2, principal gas invernadero, compensaría dicha falta de calentamiento, permitiendo una temperatura templada en la superficie terrestre y la licuación del agua. Con el tiempo, y con la hidrosfera formada, los procesos geológicos externos, como la meteorización, erosión, transporte y sedimentación se asentaron sobre la superficie terrestre y el dióxido de carbono fue incorporándose a la corteza terrestre, principalmente en forma de carbonatos como consecuencia de dichos procesos; este hecho decrementó dicho gas en esta atmósfera primitiva, con lo cual debió disminuir la temperatura en superficie.

 

Pero esta primera evolución atmosférica fue seguida de otra, tal vez más importante para nosotros y gracias a la cual estamos aquí: la transformación de dicha atmósfera en oxidante, tal y como es en la actualidad.

Los primeros seres vivos, que muy probablemente fueron bacterias, aparecieron en nuestro planeta una vez que aminoró la etapa de craterización, a partir de unos 3.800 m.a. Muy pronto surgió el metabolismo autótrofo y la fotosíntesis bacteriana y aparecieron en escena las cianobacterias (antiguas algas azules) como lo demuestra la aparición muy temprana de estromatolitos fósiles, que son tapines petrificados de diferentes poblaciones bacterianas, entre las que, de manera importante se encuentran estas cianobacterias; estos estromatolitos también se forman en la actualidad; pues bien, estas bacterias y por supuesto otros tipos, ya poblaban los primitivos océanos hace 3.500 m.a. Como se sabe, la actividad fotosintética consume CO2 y desprende O2 (oxígeno) al ambiente. Los océanos comenzaron a cargarse de oxígeno y después este gas pasó a la atmósfera, de manera que hace unos 2.600 m.a. dicha envoltura ya era bastante oxidante y en torno a los 2.000 m.a., la atmósfera cercana a la superficie terrestre (homosfera) era de composición similar a la actual, es decir, con un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y trazas de vapor de agua, gases nobles como argón y dióxido de carbono (0,03%).

 

Hay que indicar en esta evolución atmosférica algunas consecuencias notables: En primer lugar el incremento significativo de oxígeno en la atmósfera; se considera a las bacterias fotosintéticas y a las cianobacterias en particular como los primeros seres vivos que contaminaron la atmósfera de forma importante, produciendo un verdadero cataclismo ambiental: la atmósfera oxigenada. El oxígeno es un gas muy reactivo y para las primitivas bacterias debió resultar venenoso, provocando una de las primeras extinciones masivas de seres vivos sobre la Tierra. Pero los seres vivos, en especial los bacterianos, son persistentes y se adaptan con el tiempo a las nuevas situaciones ambientales; así es que pronto aparecieron bacterias resistentes a este gas letal, las bacterias que actualmente llamamos aerobias: la evolución inventó unas enzimas capaces de neutralizar el oxígeno; este se utilizó en oxidar moléculas mas o menos complejas para liberar la energía que contenían y esta energía fue aprovechada por la propia bacteria para sus necesidades vitales, dejando como residuos metabólicos ambientales, dióxido de carbono y agua. Se inventó la respiración aerobia, muy rentable energéticamente hablando, y que actualmente han adoptado la gran mayoría de los seres vivos; somos seres vivos adaptados a vivir en un ambiente oxigenado.

El surgimiento de estas bacterias aerobias fue una jugada maestra de la evolución: por un lado se consigue neutralizar al oxígeno, que ya no resulta venenoso y por otro lado se utiliza en beneficio de las nuevas bacterias, disponiendo estas de una mayor cantidad de energía para sus actividades vitales; además, el dióxido de carbono expulsado como desecho metabólico al ambiente se podía utilizar para el proceso fotosintético.

Pero hay más; a medida que se iba incrementando el oxígeno en la atmósfera, éste fue formando una capa de ozono (oxígeno triatómico) en las capas altas atmosféricas (estratosfera). Este hecho trajo consecuencias muy favorables para el desarrollo de la vida sobre la Tierra: Los rayos solares llegan a la superficie terrestre y no todos tienen la misma frecuencia o longitud de onda. Los de alta frecuencia y corta longitud de onda son más penetrantes y suelen ser más peligrosos; esto sucede con los rayos ultravioleta de onda corta que llegan con bastante facilidad y abundancia a la Tierra y que dañan las estructuras vivas como el ADN; pues bien, la capa de ozono actúa como un filtro y no deja pasar a este tipo de rayos UV de onda corta hacia nuestra superficie; hasta entonces, las bacterias tuvieron que vivir protegidas de estas radiaciones, en los océanos o bajo tierra; con la aparición de esta capa de ozono las bacterias primero y los seres no bacterianos después pudieron colonizar la tierra firme, el ambiente terrestre y así llegar a la situación actual en la que la vida se ha extendido por toda la superficie de nuestro planeta.

Este ambiente oxigenado, además propició la aparición de las células no bacterianas (eucariotas) modernas, de las cuales está hechos todos los seres pluricelulares que hay sobre la Tierra, como los hongos, los vegetales y los animales, incluidos nosotros. Según la hipótesis endosimbiótica, hoy en día aceptada y probada, nuestras células surgieron de la asociación entre células precursoras eucariotas (quizá arquibacterias) y bacterias aerobias, las cuales, se transformaron en mitocondrias y bacterias fotosintéticas que se transformaron en cloroplastos (esto último, en los vegetales); de esta manera la nueva célula eucariota era más eficiente, ya que podía respirar el oxígeno, consiguiendo un alto rendimiento energético. Estos nuevos seres debieron surgir probablemente entre 2.000 y 1.500 m.a. y muchos de ellos, al igual que las bacterias, colonizaron el medio terrestre.


16 de octubre de 2014

¿Es nuestro ADN de procedencia extraterrestre?





Todos los seres vivos de nuestro planeta presentan en su células un conjunto de instrucciones para su desarrollo y supervivencia. Estas instrucciones, a modo de mensaje codificado, están representadas por el ácido desoxirribonucléico (ADN), una o muchas hebras dobles que se disponen en el espacio en forma de la llamada “doble hélice”, según el modelo propuesto por Watson y Crick en 1953. En estas cadenas de ADN se sitúan los genes que al expresarse se traducen a proteínas y tales dobles hélices macromoleculares se empaquetan en los llamados cromosomas celulares. Estas moléculas (las proteinas) son las principales responsables de nuestras características biológicas diferenciales en cuanto a especie e individuo. 

Cualquier ser vivo tiene un conjunto de genes iguales en cada una de sus células que determinan esta especificidad e individualidad. El ADN representa el conjunto de instrucciones biológicas de un programa que determina como será un ser vivo, su nacimiento, desarrollo y muerte. La información biológica radica en estas largas macromoléculas.

Pero no toda la información registrada en una molécula de ADN representa a genes que se expresan. En todas las células no bacterianas existe aproximadamente un 90% de ADN en cada célula que no corresponde a genes. (En el caso de la especie humana se ha estimado que el número de genes por célula es de unos 20.500.)

Dentro de este ADN, alrededor de un 70% no se sabe exactamente qué función tiene y en principio se le ha denominado “ADN basura”. Actualmente se sospecha que parte de él puede tener una función reguladora y colaboradora en la expresión de los genes, además de un porcentaje variable de ADN aportado por virus y bacterias, por ejemplo, el llamado ADN móvil y transponible, entre otros; pero es mucho el porcentaje de un “ADN misterioso”.

Por otro lado, no se sabe cómo se pudieron formar los ácidos nucléicos (ADN y ARN) en nuestro planeta. Suponiendo que existieran previamente sus componentes, los nucleótidos, de carácter monomérico, (se ha conseguido fabricar en el laboratorio aminoácidos y otras moléculas biológicas sencillas – Miller y Urey, 1952 - ), es muy poco probable que estos nucleótidos se ensamblaran espontáneamente, por azar, para formar las larguísimas cadenas de polímeros de ácidos nucleícos y además organizados con una serie de instrucciones para formar seres vivos.

 Ciertos científicos, creen que los ácidos nucléicos son de procedencia extraterresre en una especie de panspermia. Vinieron a la Tierra transportados quizá por meteoritos y cometas. Otros científicos, como F.Crick, van más allá y postulan una panspermia dirigida, es decir, una o varias civilizaciones extraterrestres avanzadas han traído a nuestro planeta estos ácidos nucléicos, probablemente en forma de células (bacterianas o no) para que aquí evolucionen; es decir, han sembrado de vida a nuestro planeta. Posiblemente lo han podido hacer también en otros planetas favorables para la vida de nuestro universo. Posteriormente, dichas civilizaciones han tutelado esta evolución terrestre, vigilándola y regulándula, según un plan cósmico.

Pero la gran pregunta es: ¿Cómo surgió la vida por primera vez en nuestro universo. ¿Procede de otros universos? Y si es así ¿Cómo surgió por primera vez en el cosmos (universo de universos)?

Para responder a esta pregunta se me ocurren dos alternativas: 

 1. Desterminados universos son bioamigables y la materia que da lugar a los seres vivos como los ácidos nucléicos mencionados, emerge en los planetas favorables para la vida como la Tierra; es un proceso evolutivo que cuenta con un ambiente propicio y con tiempo necesario. Primero surge la materia y después, con ciertas condiciones, la vida. El universo bioamigable se va desarrollando (evolucionando)... ¿según un programa establecido? 

2. Existe un cosmos desarrollado a partir de una primitiva conciencia creadora (Dios) que por procedimientos que ignoramos da lugar en ciertas condiciones a seres vivos en determinados universos bioamigables como parece ser es el nuestro. No se descarta, como he dicho, la propagación posterior de la vida a través de la siembra en diferentes planetas propicios (panspermia dirigida) por parte de seres conscientes (dioses creadores delegados ¿extraterrestres, entidades interdimensionales?). A propósito de tal alternativa, leer "El universo teológico"

Puede que las dos alternativas se complementen.

A parte de lo escrito, hay científicos, como el profesor Chang, que indican que en el mal llamado “ADN basura” humano (y quizás de otros seres vivos) existe ADN extraterrestre con un determinado programa para los humanos.

Es más, según determinados contactados que nos informan de mensajes de civilizaciones extraterrestres como los pleyadianos, nuestro primitivo ADN era mucho más rico y completo en instrucciones que el actual. Determinadas entidades negativas de tipo reptiliano, enemigas de la humanidad, hace unos cientos de miles de años modificaron genéticamente nuestro ADN y lo “empobrecieron” limitando nuestra conciencia y memoria. El patrón de ADN original se quedó dentro de las células humanas. Sin embargo, no era funcional. Fue además, dividido, desconectado. Es un reto de la humanidad superar este déficit y conseguir de alguna manera, quizás con ayuda externa ¿pleyadiana? recuperar nuestro ADN y conciencia cósmica primigenia.

Para información más detallada de algunos aspectos del tema aquí escrito, coloco los siguientes enlaces:




7 de octubre de 2014

¿Será tecnológico el futuro de la especie humana?





En la segunda mitad del pasado siglo XX y, sobre todo, en este nuevo siglo XXI, el hombre está avanzando significativamente en el progreso científico y tecnológico. Materias como la informática, robótica e inteligencia artificial, nanotecnología y biotecnología, entre otras, que surgieron en el siglo pasado, actualmente están alcanzando su madurez y progresan de forma importante.

Tal es así, que la lenta evolución biológica de la especie humana, comparable a la del resto de los seres vivos, está sufriendo una segunda aceleración. 

La primera aceleración, ya propiamente humana, correspondió a la evolución cultural, gracias al sorprendente y rápido desarrollo de su mente, como lo testimonia la aparición de la agricultura y ganadería, por ejemplo. A partir de este hito, la humanidad ha comenzado a liberarse en su evolución biológica, en cierto modo, produciéndose la consiguiente evolución cultural, que entre otras consecuencias, ha propiciado una intensa transformación del medio ambiente por parte del ser human, para bien o para mal.

La segunda aceleración corresponde a la aceleración científico-tecnológica, a partir de la segunda mitad del siglo pasado y que avanza a ritmos cada vez más veloces. En este aspecto, como indica Ray Kurzweil, la evolución humana se puede estár acercando a una singularidad, en la que se puede dar un salto espectacular en la transformación del hombre y su inteligencia; sería la aparición del "Homo tecnológicus" que ya ha avanzado varias películas de ciencia-ficción como Terminator y Robocop, entre otras. Incluso, Kurzweil va más allá y pronostica el fin del hombre biológico, que es sustituido por el hombre robótico, al cual ha transferido su mente y que es más adecuado para explorar el cosmos.

Este futuro no deja de ser una posibilidad, entre otras "más humanas y biológicas".
De todas formas habría que contemplar, no solo el desarrollo científico- tecnológico de la especie humana, sino también el desarrollo ético-espiritual, necesario para evitar posibles autoextinciones.

Como complemento a estas reflexiones, enlazo un artículo de "Tendencias Científicas":


28 de junio de 2014

Evolución de la materia y de la vida - y 4 -




Asociación de organismos pluricelulares:

            Estas asociaciones no son de tipo físico, como las células que forman organismos pluricelulares sino que son asociaciones que dejan espacios más o menos grandes entre los individuos que se asocian. Aunque seres pluricelulares primitivos, como esponjas y pólipos, pueden formar poblaciones que están unidas físicamente; son las poblaciones coloniales.
            Los seres pluricelulares por el hecho de convivir juntos no quiere decir que estén asociados con determinados fines. Así muchos seres vivos se ven obligados a convivir juntos y se establecen relaciones de competencia entre ellos por el espacio, alimento, luz, etc., bien entre individuos de la misma especie o entre individuos de diferentes especies. Se pueden establecer asociaciones de seres vivos de la misma especie (las poblaciones) y asociaciones entre seres vivos de diferentes especies (las comunidades o biocenosis). Estas asociaciones también se establecen entre organismos unicelulares.
           
            Las poblaciones vegetales, como las de plantas, parece ser están determinadas por la mecánica reproductora y de dispersión normal de las especies y, en principio no parece ser tengan una finalidad útil para ellas, más bien todo lo contrario, pues se establece competencia interespecífica más o menos dura por el espacio, luz, nutrientes, etc., aunque quizá puedan tener un efecto protector de sus individuos.
           
            Las poblaciones animales con fines útiles son mucho más abundantes. En primer lugar aparece la familia, núcleo poblacional con fines reproductores. Las familias pueden vivir aisladas entre sí, o lo que es más frecuente, asociadas en poblaciones mayores. Las familias pueden ser permanentes o transitorias, monógamas o polígamas, monoándricas o poliándricas. Pueden existir poblaciones de mayor envergadura, estén formadas por familias o no. Este es el caso de las colonias, de pólipos, esponjas; manadas, de elefantes, monos; bandadas, de aves; bancos, de peces; sociedades, de abejas, hormigas; etc.  Las poblaciones son eventuales o permanentes y pueden tener diversas finalidades: reproductoras, protectoras, emigradoras, nutritivas, etc.
           
            Las comunidades o biocenosis se establecen entre seres vivos de varias especies que conviven entre sí, tanto animales como vegetales. Corresponden al componente viviente de un ecosistema y por lo tanto al nivel de organización vivo más elevado que hay en la Tierra.
Las relaciones que se establecen entre los seres vivos de una comunidad pueden ser muy variadas: Pueden ser de simple coexistencia sin perjuicio ni beneficio mutuo; pueden existir relaciones de competencia entre dos o más especies: Competencia por el alimento, espacio, luz, territorio reproductor, etc.; pueden ser relaciones de depredación, de mutualismo, de simbiosis, de parasitismo, de inquilinismo, de comensalismo... Por lo tanto hay tres grandes tipos de relaciones: la primera, en la que las diferentes especies que se relacionan no salen ni beneficiadas ni perjudicadas, la segunda, en la que salen beneficiadas, al menos una de ellas, y la tercera en la que salen perjudicadas, al menos una de ellas.

Conclusión

            ¿Se pueden establecer asociaciones de mas nivel o envergadura entre los diferentes seres vivos de la Tierra? Podemos considerar al planeta Tierra como un planeta vivo, como un gran "ser vivo" inmerso en el Universo y formando parte del sistema planetario de una estrella de tamaño medio, el Sol, que pertenece a una galaxia espiral, la Vía Láctea, una de tantas galaxias espirales que hay en este Universo en  proceso de expansión en el tiempo presente.
                       
            Así como a partir de asociaciónes endosimbióticas de células se han formado células modernas animales y vegetales y a partir de la reunión de estas se han formado organismos pluricelulares en donde las diferentes células pierden parte de su libertad y se sacrifican para el bién del organismo pluricelular, es posible que en el futuro se puedan formar en la Tierra supraorganismos constituidos por la asociación de varios organismos pluricelulares en los que cada uno de estos organismos tenga una función determinada y se especialice en bien del buen funcionamiento del supraorganismo. Es posible que los humanos formemos parte, más o menos transformados, de estos macroseres vivos y estos nuevos seres estén mejor adaptados para salir de la Tierra y expandirse en otros mundos del Universo. Las claves del proceso evolutivo son las mutaciones, la recombinación génica (reproducción sexual), la muerte de los seres vivos, la selección natural y sobre todo el tiempo, que en cierto modo, hace a los seres vivos inmortales, ya que les perpetua, aunque los va transformando lentamente en el proceso evolutivo y se van formando formas cada vez más complejas .
           
            ¿Hay otros "planetas vivos" en este Universo? En el sistema solar parece ser que no. ¿Hay otros sistemas planetarios en estrellas de nuestra galaxia y alguno de ellos tiene vida? Es probable que sí, aunque en el momento presente no lo sabemos. A lo largo de estos últimos años se han ido descubriendo, por métodos indirectos, otros planetas alrededor de estrellas de nuestra galaxia, del tipo de los planetas gigantes, pero queda mucho por investigar...

            Como conclusión, de estas reflexiones, se desprende que la materia, tanto la inerte como la viva, tiende a asociarse entre sí, formándose, a lo largo de la evolución, y con tiempo suficiente, niveles de organización y de asociaciónes de formas vivas cada vez más complejas y autónomas; de esta forma la materia viva logra existir mas tiempo o bien sobrevivir  mejor.


20 de junio de 2014

Evolución de la materia y de la vida - 3 -




Asociación de células para formar organismos pluricelulares:
 
            Las bacterias han intentado este salto evolutivo en varios momentos de su evolución pero solo han conseguido el estado colonial: Se forman colonias de bacterias, más o menos laxas, que adoptan diversas formas, unidas por sus cápsulas bacterianas, que forman una especie de cemento mucilaginoso.
            Parece ser que el verdadero estado pluricelular, en donde las células se especializan y se divide el trabajo, es una propiedad que solo pueden alcanzar las células eucariotas, aunque no todas lo hacen. Atendiendo a la forma de contactar y relacionarse las células entre sí en un organismo pluricelular se han establecido dos tipos de relaciones:
           
            Un tipo es el de los organismos vegetales y fúngicos. Las células están protegidas por membranas de secreción (paredes) de celulosa en los vegetales y de quitina en los hongos y a pesar de esto, se asocian, estableciendo puentes intercelulares (plasmodesmos) entre sí. Estas paredes no permiten una gran diferenciación y especialización celular y por lo tanto no se forman tejidos muy especializados como ocurre en los animales. Solamente en los vegetales terrestres como las plantas se alcanzan verdaderos tejidos, aunque no llegan al grado de complejidad de los animales, y esto se debe a necesidades de adaptación al medio terrestre (tejidos protectores, de sostén, conductores y reproductores). El hecho de que en ciertas algas y hongos no muy evolucionados exista una organización pluricelular cenocítica, (una célula divide su núcleo varias veces pero no se establecen tabiques citoplasmáticos y por lo tanto aparecen inmensas células plurinucleadas sin claras membranas de separación intercelular), hace pensar que esta podría ser una solución para permitir la comunicación intercelular en células que secretan sólidas paredes celulares. Sin embargo esta estrategia no ha prosperado en algas y hongos complejos y mucho menos en las plantas terrestres.
            Otra solución ha sido la adoptada por los animales. Las células no segregan paredes celulares sino como mucho membranas de secreción blandas hechas de glúcidos y proteínas mezclados (glucocálix) que permiten una mas estrecha comunicación entre sí y por lo tanto una mejor colaboración. Esto quizá haya permitido una mayor diferenciación y especialización celular, que ya se nota al comparar los invertebrados acuáticos con las algas y mucho más en los animales terrestres en donde las dificultades de adaptación al medio terrestre han estimulado la mayor especialización, si cabe, de tejidos animales. Esta relación intercelular más estrecha, quizá sea la causante de una mayor capacidad de movimiento de los animales respecto a los vegetales y hongos.
           
            ¿Cómo se produce  un organismo pluricelular a partir de una célula? La respuesta es sencilla: Las células hijas procedentes de una célula madre que se ha dividido, no se separan, sino que permanecen unidas y así sucesivamente hasta que se forma un organismo pluricelular más o menos complejo.
            La clave que ha permitido el estado pluricelular en las células eucariotas hay que buscarla en la mayor capacidad que tienen estas células de almacenar información genética. A diferencia del limitado cromosoma bacteriano, las células animales, vegetales y fúngicas dispones de numerosas fibras de cromatina (cromosomas) lineales que pueden almacenar muchos mas genes, entre otros los que llevan la información de las asociaciones celulares y de la diferenciación y especialización celular para formar tejidos, por ejemplo los genes rectores, reguladores u homeóticos, que permiten un correcto desarrollo embrionario en los animales.
           
            ¿Cómo se adaptan los seres pluricelulares a los cambios y agresiones ambientales? La existencia de muchas células formando un organismo en lugar de una sola célula, complica la situación. Ahora hay que distinguir entre mutaciones o cambios que afectan al organismo como individuo y mutaciones que afectan al organismo como especie. Las primeras corresponden a las células somáticas; por ejemplo los melanomas de piel producidos por un exceso de radiación solar. Estas y otras mutaciones, en principio, no tienen por que transmitirse a la descendencia, salvo que por un mecanismo desconocido afecten a los gametos del individuo que las sufre en los seres con reproducción sexual o bien actúen sobre células originarias de nuevos seres por reproducción asexual. Las segundas afectan a las células germinales o gametos del organismo. Entonces si se pueden transmitir a los descendientes. Como los gametos suelen estar suficientemente protegidos, debido a su importancia vital, es más difícil que los organismos sexuales, que son mayoría, sufran cambios evolutivos en condiciones ambientales normales. Es en los grandes cambios ambientales cuando se acelera la evolución, aunque la naturaleza se cobra muchas víctimas, produciéndose extinciones y masacres; solamente superan las crisis ambientales los organismos que presentan las mutaciones adecuadas a los cambios del ambiente. Cabe la posibilidad que la mutación afecte a los embriones, concretamente a genes homeóticos que van a determinar el destino y la organización del embrión que está  en desarrollo. En estos casos si se pueden producir cambios bruscos en los descendientes, muchos letales, pero algunos viables y con valor adaptativo.
           
            ¿Cuáles son estos cambios ambientales que aceleran los procesos evolutivos de los organismos pluricelulares? Los cambios climáticos como las glaciaciones, sequías, desertizaciones, etc.; los cambios geológicos como las orogenias, erupciones volcánicas, inundaciones marinas, movimientos continentales, etc.; los cambios magnéticos como las inversiones magnéticas, durante las cuales se debilita el escudo magnético que protege a la Tierra y los rayos cósmicos agreden con más intensidad y crudeza a los seres vivos; las catástrofes astronómicas como el impacto de asteroides y cometas sobre la Tierra (recuérdese el impacto del asteroide sobre la península de Yucatán hace 65 m.a. que acabó con los dinosaurios); el impacto de la acción humana sobre el medio ambiente que puede llevar a la propia autodestrucción de nuestra especie;
           
            Es oportuno plantear ahora el dilema entre lamarkismo y darwinismo:
Samuel Butler (1835-1902) desafió la tesis darwiniana de la evolución. Para Butler, la vida es materia que elige. Hay que tener en cuenta la memorización filogenética, la conversión de los afanes conscientes de una o varias generaciónes en las actividades de las siguientes y por último, en la fisiología de las futuras generaciones.
"Aunque hasta ahora no tenemos idea de como los hábitos voluntarios de un organismo o incluso una especie pueden convertirse en la fisiología de una generación futura a través de la base material de la herencia, la sugerencia de Butler nos parece fascinante." (L.Margulis y D.Sagan)
Estas ideas de Butler representan una especie de neolamarckismo; una especie de herencia de los caracteres adquiridos a largo plazo... a lo largo de varias generaciones, siempre y cuando se persista en estas adquisiciones en una serie de generaciones por resultar ventajosas para la especie.  Si estas ideas son acertadas, los seres vivos son protagonistas de su propia evolución; este hecho se acentúa en la especie humana pues tiene una evolución cultural muy potente.
Recientemente se ha descubierto que los priones pueden ser fuente de "mutaciones extranucleicas" y como son muy susceptibles de cambiar por acción ambiental han podido contribuir en la evolución, reforzando el neolamarkismo.

Continuará ....