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12 de junio de 2015

El campo cuántico del cosmos




El cosmos (universo de universos) físico y material forma parte de un cosmos más global, creado por el Dios primigenio o conciencia cósmica. Este cosmos global consta de un campo cuántico de información compuesto, además de por materia, por energía y por conciencia. La materia es la que percibimos como humanos y seres materiales que somos y a nivel subatómico, corresponde a las partículas. La energía viene determinada por una frecuencia vibratoria y corresponde, a nivel subatómico, a las ondas. La conciencia corresponde al pensamiento creador y modificador de la materia y forma parte del campo fuente o campo creador primordial (Dios). Materia, energía y conciencia están conectadas por el campo cuántico de información, invisible, más allá del tiempo y del espacio, y no se pueden considerar como entidades distintas.

En este sentido, Joe Dispenza, en su excelente libro “El placebo eres tú” indica:

“Como el campo cuántico es un campo invisible de información, una frecuencia más allá del tiempo y del espacio de donde surge todo lo material, y además, se compone de conciencia y energía, todo lo físico que existe en el universo está unificado e interconectado en este campo. Y como todo lo material se compone de átomos, que a su vez están conectados más allá del tiempo y del espacio, tú y yo, y todo cuanto hay en el universo, está conectado por medio de ese campo de inteligencia – personal y universal, tanto dentro como a nuestro alrededor – que da la vida, información, energía y conciencia a todo cuanto existe.”


6 de abril de 2015

Nicola Tesla




Nicola Tesla (1856 -1943) fue un inventor, ingeniero mecánico, ingeniero electricista y físico de origen serbio y el promotor más importante del nacimiento de la electricidad comercial. Eso es lo que se puede leer en la enciclopedia de wikipedia. Pero Nicola Tesla fue mucho más: Como apunta Iván Martínez,

"Nikola Tesla fue el hombre que iluminó al mundo, un gran inventor que creía en el desarrollo del ser humano y dejó muchas patentes beneficiosas para la humanidad relacionadas con la electricidad. Lo extraño de este inventor fueron sus momentos fugaces que el describe como imágenes que se colaron en su cabeza. Con el tiempo descubrió unas señales cósmicas que según el propio Tesla, pertenecían a seres extraterrestres. ¿Es posible que sus imágenes estuvieran relacionadas con estos seres? La terrible campaña de desprestigio contra el inventor fue lo que le llevó a la catástrofe en su intento de iluminar al mundo con la verdad"

A continuación enlazo una serie de páginas que nos explican lo que en los "medios oficiales" no se cuenta:









8 de enero de 2015

Nuestra consciencia en un multiuniverso cuántico




Sabemos que en el mundo subatómico impera la mecánica cuántica. Por ejemplo, los electrones pueden estar en varios lugares a la vez alrededor del núcleo atómico, en un margen de probabilidades. Solamente si se miden, es decir, se detectan, se estabilizan según esta medición para una de sus propiedades, bien la velocidad, la posición, el spin….
            Se dice que esto no ocurre en el mundo macroscópico. Pero ¿sucede realmente así?

Hay que tener en cuenta que en el caso de la especie humana, por ejemplo, existe lo que se llama el libre albedrío: Las personas pueden elegir una acción o bien una conducta entre varias posibles. Cuando eligen una, según su criterio, la han fijado (la han medido) en el tiempo y en el espacio, dentro de las posibles. ¿No es esto una suerte de física cuántica a nuestra escala? Un ser gigantesco que nos observara podría pensar que nos comportamos como los electrones…. En realidad, si la física cuántica impera en el mundo subatómico, ¿por qué no va a estar también a todas las escalas cósmicas? Otra cosa es que nosotros lo percibamos. 

            Según las teorías epigenéticas, cada vez más fundadas, la actividad mental, (pensamientos, emociones, actitudes, creencias…) estimulan la producción de diversas biomoléculas en nuestro organismo, como neurotransmisores, interleucinas, hormonas… o bien las ondas electromagnéticas antes comentadas, que viajan por el, llegan a las células y pueden influir en nuestra salud, bien positiva o negativamente y además pueden provocar la activación o desactivación de determinados genes….

            Es decir, que nuestra mente, con nuestra libertad de acción y elección, con nuestro libre albedrío, con nuestros buenos o malos pensamientos, con nuestro estado de ánimo, influye en nuestro cuerpo, en nuestra salud y en nuestros genes. Estos hechos se pueden realizar en un sentido o en otro, dependiendo de las circunstancias ambientales, de nuestro albedrío, de nuestras relaciones humanas y sociales, etc; por lo tanto hay todo un abanico de probabilidades de las cuales se cumplen unas u otras dependiendo del devenir del tiempo y del espacio, es decir del cambio evolutivo. Los seres vivos y no vivos, la materia, al evolucionar, va fijando una determinada realidad entre múltiples posibles: el Universo se va realizando, se va haciendo, en su evolución; podría hacerse de otra manera, ya que existen muchas posibilidades. De entre las múltiples potencialidades se realiza una que se convierte en acto, que se supone es la más probable. Pero … puede cambiar la probabilidad…

 Estos razonamientos enlazan con la existencia de múltiples universos potenciales más o menos probables. Así como un determinado estado de un electrón alrededor de su átomo se fija una vez observado y medido, según la física cuántica, la materia-energía del Cosmos se realiza, se actualiza, se concreta de entre muchas posibles, a lo largo de su evolución espacio-temporal.
            Muchas veces nos hemos preguntado, que hubiese ocurrido si hubiésemos actuado de otra manera ante una situación. Esta otra actuación también era perfectamente posible, pero ¡no la elegimos!...  Nuestro futuro hubiese sido diferente.

            Ya he escrito en otras ocasiones que a lo largo de la evolución de nuestro universo, que está en expansión, van apareciendo existencias: Primero, en los primeros instantes del big bang, solamente existía energía, que quizá proviniese de otro universo ¿a través de un agujero negro?; esta energía, a medida que se fue enfriando como consecuencia de la inicial expansión inflaccionaria, fue dando lugar a materia (no olvidemos que la energía se puede interpretar como materia condensada y muy caliente) y esta se fue complicando cada vez más con su enfriamiento y expansión, aunque no necesariamente en el orden que indico a continuación y tampoco de forma lineal:
 
¿Cuerdas? …. quarks, electrones, neutrinos, fotones, protones, neutrones, átomos, moléculas, nebulosas, estrellas, planetas, galaxias, cúmulos de estrellas y galaxias, seres vivos, inteligencias, espíritus…
 
            Siempre, respetándose el principio de conversión de materia en energía y viceversa.
             En realidad, al expansionarse nuestro universo, se vá creando espacio y tiempo, de manera que el cosmos en un entramado de cuatro elementos que interactúan entre sí, a lo largo de su evolución: energía, materia, espacio y tiempo. No se puede entender uno de esos componentes sin  los otros y todos forman un todo único en continua movilidad y transformación. Todo lo que hay en el universo, materia energía, espacio y tiempo, está interconectado y se influye mutuamente, como los componentes de un ecosistema.

            Según la teoría de las cuerdas, estamos formando parte de un multiuniverso de 11 dimensiones; nosotros solo percibimos nuestro universo tetradimensional (3 dimensiones espaciales y una temporal); pero existen realidades, las restantes dimensiones, que nos son ajenas. La estructura más íntima y diminuta de la materia-energía correspondería a unas cuerdas casi infinitamente pequeñas, todas iguales, que según con que frecuencia vibren, originan los diferentes tipos de materia y energía. Todo el multiuniverso estaría formado por estas cuerdas que pueden pasar de unas dimensiones a otras sin estar limitadas al espacio y al tiempo; es decir, una cuerda puede saltar de una dimensión a otra instantáneamente y sin atravesar ningún espacio. Para esto hace falta que se cumplan determinadas condiciones de resonancia vibratoria entre las dos dimensiones en cuestión. Como las cuerdas son las que forman las diversas estructuras materiales, a nivel subatómico y  también macroscópico, si se cumplen las condiciones antes indicadas, (mucho más fácil a nivel subatómico que macroscópico) la materia-energía puede atravesar las diferentes dimensiones del multiuniverso, viajando por el. Estos viajes incluirían a las consciencias animales y sobre todo, las humanas, que son más poderosas. Dicho de otro modo, una persona, quizá, convenientemente entrenada, o con poderes paranormales, podría viajar con su mente a otras dimensiones, a universos paralelos, saltándose las limitaciones espacio-temporales. Podrían explicarse, por otro lado, algunas desapariciones de objetos y personas, por ejemplo.


2 de julio de 2013

El universo holográfico







Esta idea, defendida, entre otros, por el físico David Bohm (1917-1992) expresa que el universo es un inmenso holograma del que participamos. En un holograma todo está conectado y no existe mi el espacio ni el tiempo, tal como lo entendemos; los procesos cuánticos se explican mas satisfactoriamente si se contemplan bajo esta perspectiva; lo mismo ocurre con los procesos paranormales, incluido el fenómeno OVNI.

Algunas de estas ideas enlazan con mi anterior entrada de 2007 "Otras realidades"

Para más información sobre este controvertido asunto coloco aquí un enlace con información sobre el tema y otro enlace a un vídeo - presentación de el libro "El universo holográfico" de Michael Talbot.





27 de mayo de 2013

Entrelazamiento cuántico en el espacio-tiempo






Acabo de leer una noticia con el siguiente titular:

"Físicos logran entrelazar dos partículas a través del tiempo"


Las partículas se refieren a dos fotones y, como era de suponer, el experimento mencionado en dicha noticia se enmarca dentro de la física cuántica, en donde la ralidad de las partículas subatómicas es muy extraña para nosotros, acostumbrados al mundo macroscópico y a la física clásica.

Dos partículas entrelazadas son dos partículas que tienen las mismas propiedades fisicocuánticas, por ejemplo su polarización, o su modo de giro (spin) en el mísmo instante. Es como si estuvieran ligadas por un hilo invisible, de forma que el estado de una se transmite instantáneamente a la otra. Esta propiedad es independiente de la distancia que las separe, es decir que pueden estar separadas un centímetro o bien millones de años luz. 

Los físicos que se ocupan de estos asuntos pueden entrelazar dos de estas partículas y estudiarlas. Hasta ahora se creía que este entrelazamiento, ya predicho en 1935 por Einstein, Podolsky y Rosen (paradoja EPR) solo se producía en el espacio, pero con el experimento indicado en la noticia se ha comprobado que también se efectúa en el tiempo, lo que es lógico ya que como ya indicó Einstein en su teoría de la relatividad, el espacio y el tiempo están ligados en una especie de tejido espaciotemporal, de manera que las deformaciones o cambios que se producen en el uno afectan al otro.

Aunque este fenómeno extraño es propio de las partículas subatómicas y de la física cuántica, muchos científicos, entre los que yo me incluyo, especulan si, de alguna manera, subyace o aparece, junto con otras propiedades cuánticas, en el mundo macroscópico.

En este sentido, algunos piensan que todo lo que existe en el Universo está conectado y que puede ser descrito como una función de onda universal. No olvidemos que las partículas subatómicas funcionan como partícula y como onda y que nosotros solo percibimos el estado de partícula pero podríamos imaginar un Universo extraño hecho, en vez partículas, de ondas, las cuales podrían ser más o menos continuas, o estar enlazadas entre si, por ejemplo.

18 de enero de 2013

La consciencia transforma la realidad




Uno de los principios básicos de la física cuántica es el llamado “efecto observador” según el cual no es posible observar la realidad sin cambiarla. Esto implica, por ejemplo, la relación entre la realidad y nuestra consciencia. Nosotros nunca podremos observar una realidad objetiva, sino nuestra realidad, que la cambiamos al observarla. Cada uno, con nuestra mente, construimos nuestra propia realidad; y esto es así porque formamos parte intrínseca de nuestro universo. Todo en él está interconectado y cualquier acción de una parte de dicho universo, por ejemplo, una persona, incide en él. No olvidemos que según el principio de la dualidad onda-partícula, cualquier materia y energía del universo se comporta como onda o como partícula, según los casos. Esto se ve más claramente en las partículas subatómicas.
Para detallar más estos párrafos me remito a un extracto de un artículo mío del año 2003: “Una aproximación a la física del teletransporte”

Es este principio el que da pié a interpretaciones sorprendentes del universo y de la realidad; veamos:


  En 1923 el físico Louis de Broglie creó una ecuación matemática que contribuyó a resolver la naturaleza dual de todos los campos electromagnéticos y desembocó en un nuevo aspecto de la física. Se demostró que la materia abarca un flujo, una multitud de campos de energía cuyas complejas interacciones crean lo que a nuestros ojos parecen partículas. Los objetos masivos presentan pequeñas longitudes de onda de energía y los objetos con una masa pequeña muestran mayores longitudes de onda. Por eso solemos ver el mundo material como partículas (las longitudes de onda de su energía son demasiado pequeñas para percibirlas), a la vez que la realidad subatómica parece ondulatoria (sus longitudes de onda son lo bastante grandes para resultar más significativas). Así, el mundo real, material, se crea a partir de un agitado flujo de energía radiante. Llevados estos principios hasta las últimas consecuencias, la física cuántica sugiere que el universo sólido y temporal que percibimos es una impresión nuestra: ¡la verdadera realidad cuántica es inmaterial, atemporal y no ocupa espacio! . Si esto es así, a nivel cuántico no existe ni espacio ni tiempo y es posible el teletransporte cuántico, tanto en el espacio como en el tiempo.
  Según Heisenberg, las ondas de probabilidades cuánticas se debilitan con la distancia, pero como todos los campos energéticos,  nunca mueren del todo. Esto sugiere que en el universo todo interactúa con todo lo demás; el cosmos es una especie de entidad colectiva donde es imposible que una parte actúe sin influir sobre las demás.
  El físico Niels Bohr llegó a la conclusión de que ningún fenómeno elemental es un fenómeno a menos que se trate de un fenómeno registrado, medido, percibido por nosotros, por ejemplo; en otras palabras: la física cuántica sostiene que “un árbol cae en silencio al menos que alguien lo oiga”. Algunos físicos llegan más allá e indican que la conciencia desencadena la función ondulatoria es decir, que lo que vemos es lo que se vuelve real; la conciencia es el medio a través del cual la probabilidad se transforma en realidad. Con estas aseveraciones la física cuántica entra en un terreno filosófico, más que científico, en su interpretación del mundo. 

Y para terminar, indicaré, que, todo esto se entiende mejor si consideramos al universo como un conjunto, no de partículas materiales, sino de ondas de diferentes longitudes y frecuencias, a su vez formadas por minúsculas cuerdas (teoría de las cuerdas); estas ondas se enmarañan e interconectan y por eso todo lo que existe en el universo está conectado y cada parte (desde la partícula subatómica hasta persona) influye en todo él. Dicho universo es uno y diverso, a la vez.
Además, hay que considerar que nosotros no estamos capacitados para ver las ondas, sino las partículas, de ahí el universo particulado y discontinuo que observamos.

2 de febrero de 2012

El teletransporte cuántico


 


Uno de los procesos físicos más fantásticos es el teletransporte; digo fantásticos porque a nivel macroscópico no se ha probado que exista pero a nivel de partículas subatómicas la cosa cambia. Tales partículas, como los electrones, fotones, neutrones, protones... según la física cuántica, tienen un número prácticamente infinito de estados materiales y solo al medir su estado se “estabilizan” en uno concreto; su posición y velocidad real en conjunto en un momento dado no se pueden saber: hay probabilidades entre una amplia gama.
           
             Los físicos cuánticos han encontrado que estas partículas cuánticas pueden relacionarse entre si mediante unos estados especiales: los estados enlazados; por ejemplo dos de estas partículas enlazadas están comunicadas de forma instantánea; si una de ellas alcanza un determinado estado, por ejemplo una modalidad de spin, la otra lo alcanza igualmente al instante; son como partículas gemelas. Lo interesante de este hecho es que este estado lo tienen las dos partículas a la vez independientemente de la distancia que las separe. Es como si estuvieran conectadas por un hilo invisible, por una fuerza poderosa que las liga.
           
            Este enlazamiento de las partículas cuánticas es el fundamento del teletransporte cuántico. Este proceso no hay que entenderlo como un desplazamiento real de la partícula; esto no hace falta: tales partículas materiales subatómicas abundan en muchos lugares del universo; pero si una de tales partículas presenta un estado  (posición, velocidad, spin...) determinado, su enlazada, aunque se encuentre a millones de km de distancia, también lo presenta al instante. Por ejemplo, si los dados pudieran estar entrelazados como las partículas cuánticas, cada par entrelazado daría el mismo resultado, aun cuando se lanzaran a años luz de distancia o en instantes muy diferentes.
 
                        Demos una vuelta de tuerca a nuestra imaginación. ¿Cómo se puede realizar un teletransporte  en la materia macroscópica?  Veamos algunas posibilidades de teletransporte  teniendo en cuenta los principios de la relatividad y los de la física cuántica, indicados anteriormente:
 
            La primera posibilidad es el teletransporte cuántico. Las dos partículas cuánticas entrelazadas, existen ambas a la vez en el lugar origen una y en el lugar destino la otra; si una adopta un determinado estado, la otra, instantáneamente, también lo hace; en realidad lo que se transporta no es la partícula en si sino su estado, y esto se realiza de forma instantánea. Si fuese posible la existencia de objetos materiales macroscópicos enlazados igual que lo hacen las partículas cuánticas, el estado de uno se transmitiría al instante al otro objeto, por muy alejados el uno del otro que estuviesen. Existiría un objeto y su doble, que tendrían el mismo estado a la vez, se moverían a la vez, se modificarían a la vez...; serían dos clones, dos gemelos rigurosos.

16 de julio de 2010

¿Formamos parte de un multiuniverso cuántico?




Pueden existir múltiples universos potenciales más o menos probables. Así como un determinado estado de un electrón alrededor de su átomo se fija una vez observado y medido, según la física cuántica, la materia-energía del Cosmos se realiza, se actualiza, se concreta de entre muchas posibles, a lo largo de su evolución espacio-temporal.
Muchas veces nos hemos preguntado, que hubiese ocurrido si hubiésemos actuado de otra manera ante una situación. Esta otra actuación también era perfectamente posible, pero ¡no la elegimos!... Nuestro futuro hubiese sido diferente.
A lo largo de la evolución de nuestro universo, que está en expansión, van apareciendo existencias: Primero, en los primeros instantes del big bang, solamente existía energía, que quizá proviniese de otro universo ¿a través de un agujero negro?; esta energía, a medida que se fue enfriando como consecuencia de la inicial expansión inflaccionaria, fue dando lugar a materia (no olvidemos que la energía se puede interpretar como materia condensada y muy caliente) y esta se fue complicando cada vez más con su enfriamiento y expansión, aunque no necesariamente en el orden que indico a continuación y tampoco de forma lineal:
¿Cuerdas? …. quarks, electrones, neutrinos, fotones, protones, neutrones, átomos, moléculas, nebulosas, estrellas, planetas, galaxias, cúmulos de estrellas y galaxias, seres vivos, inteligencias, espíritus…
Siempre, respetándose el principio de conversión de materia en energía y viceversa.
En realidad, al expansionarse nuestro universo, se vá creando espacio y tiempo, de manera que el cosmos en un entramado de cuatro elementos que interactúan entre sí, a lo largo de su evolución: energía, materia, espacio y tiempo. No se puede entender uno de esos componentes sin los otros y todos forman un todo único en continua movilidad y transformación. Todo lo que hay en el universo, materia energía, espacio y tiempo, está interconectado y se influye mutuamente, como los componentes de un ecosistema.
Según la teoría de las cuerdas, estamos formando parte de un multiuniverso de 11 dimensiones; nosotros solo percibimos nuestro universo tetradimensional (3 dimensiones espaciales y una temporal); pero existen realidades, las restantes dimensiones, que nos son ajenas. La estructura más íntima y diminuta de la materia-energía correspondería a unas cuerdas casi infinitamente pequeñas, todas iguales, que según con que frecuencia vibren, originan los diferentes tipos de materia y energía. Todo el multiuniverso estaría formado por estas cuerdas que pueden pasar de unas dimensiones a otras sin estar limitadas al espacio y al tiempo; es decir, una cuerda puede saltar de una dimensión a otra instantáneamente y sin atravesar ningún espacio. Para esto hace falta que se cumplan determinadas condiciones de resonancia vibratoria entre las dos dimensiones en cuestión. Como las cuerdas son las que forman las diversas estructuras materiales, a nivel subatómico y también macroscópico, si se cumplen las condiciones antes indicadas, (mucho más fácil a nivel subatómico que macroscópico) la materia-energía puede atravesar las diferentes dimensiones del multiuniverso, viajando por el. Estos viajes incluirían a las consciencias animales y sobre todo, las humanas, que son más poderosas. Dicho de otro modo, una persona, quizá, convenientemente entrenada, o con poderes paranormales, podría viajar con su mente a otras dimensiones, a universos paralelos, saltándose las limitaciones espacio-temporales. Podrían explicarse, por otro lado, algunas desapariciones de objetos y personas, por ejemplo.

11 de junio de 2010

¿Es la consciencia un fenómeno cuántico?




Sabemos que en el mundo subatómico impera la mecánica cuántica. Por ejemplo, los electrones pueden estar en varios lugares a la vez alrededor del núcleo atómico, en un margen de probabilidades. Solamente si se miden, es decir, se detectan, se estabilizan según esta medición para una de sus propiedades, bien la velocidad, la posición, el spin….
Se dice que esto no ocurre en el mundo macroscópico. Pero ¿sucede realmente así?
Hay que tener en cuenta que en el caso de la especie humana, por ejemplo, existe lo que se llama el libre albedrío: Las personas pueden elegir una acción o bien una conducta entre varias posibles. Cuando eligen una, según su criterio, la han fijado (la han medido) en el tiempo y en el espacio, dentro de las posibles. ¿No es esto una suerte de física cuántica a nuestra escala? Un ser gigantesco que nos observara podría pensar que nos comportamos como los electrones…. En realidad, si la física cuántica impera en el mundo subatómico, ¿por qué no va a estar también a todas las escalas cósmicas? Otra cosa es que nosotros lo percibamos.
Según las teorías epigenéticas, cada vez más fundadas, la actividad mental, (pensamientos, emociones, actitudes, creencias…) estimulan la producción de diversas biomoléculas en nuestro organismo, como neurotransmisores, interleucinas, hormonas… o bien las ondas electromagnéticas, que viajan por el, llegan a las células y pueden influir en nuestra salud, bien positiva o negativamente y además pueden provocar la activación o desactivación de determinados genes….
Es decir, que nuestra mente, con nuestra libertad de acción y elección, con nuestro libre albedrío, con nuestros buenos o malos pensamientos, con nuestro estado de ánimo, influye en nuestro cuerpo, en nuestra salud y en nuestros genes. Estos hechos se pueden realizar en un sentido o en otro, dependiendo de las circunstancias ambientales, de nuestro albedrío, de nuestras relaciones humanas y sociales, etc; por lo tanto hay todo un abanico de probabilidades de las cuales se cumplen unas u otras dependiendo del devenir del tiempo y del espacio, es decir del cambio evolutivo. Los seres vivos y no vivos, la materia, al evolucionar, va fijando una determinada realidad entre múltiples posibles: el Universo se va realizando, se va haciendo, en su evolución; podría hacerse de otra manera, ya que existen muchas posibilidades. De entre las múltiples potencialidades se realiza una que se convierte en acto, que se supone es la más probable. Pero … puede cambiar la probabilidad…

9 de junio de 2008

Cuasipartículas y ordenadores cuánticos




La revista de internet "Tendencias científicas" publica a fecha de hoy un interesante artículo del que extraigo algunos párrafos:

Científicos israelíes han detectado cuasipartículas con un cuarto de la carga del electrón, según publica la revista Nature. Estas cuasipartículas podrían tener las propiedades necesarias para el desarrollo de ordenadores cuánticos topológicos. Los científicos trabajan ahora en el desarrollo de estructuras experimentales que les permitan probar esta posibilidad que, de confirmarse, revolucionaría la computación cuántica.
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El ordenador cuántico es el sueño de todas las agencias de seguridad y de todos los hackers del mundo. Los bits de los ordenadores actuales oscilan constantemente entre el 0 y el 1 mientras llevan a cabo su trabajo. Pero, en los sistemas cuánticos partículas como el átomo, el electrón o el fotón pueden estar en dos estados a la vez, en un fenómeno conocido como superposición de estados. La superposición de estados describe un fenómeno cuántico según el cual las partículas elementales no están diferenciadas individualmente entre sí, como las gotas de agua dispersas en una mesa, sino en una superposición de estados, como las gotas contenidas en un vaso de agua, con una probabilidad de materializarse (de convertirse en gota de agua) para cada uno de esos estados dependiendo de determinadas circunstancias. Llevado a la computación, esto quiere decir que dichas partículas podrían representar el 1 y el 0 al mismo tiempo, permitiendo a los ordenadores hacer cálculos mucho más complejos, seguros y veloces que los que realizan actualmente.
El enlace del artículo completo es el siguiente:

Enlace al artículo mencionado

El futuro nos depara adelantos informáticos inimaginables....

18 de diciembre de 2007

Otras realidades


1.- Según la física cuántica, las partículas subatómicas se comportan a la vez como onda y partícula: son quanta; un quantum es una onda/partícula. Si nosotros observamos una de esas partículas, por ejemplo, un electrón, este se manifiesta como partícula material; si no lo miramos, se comporta como onda. Extrapolando, el universo no observado por nosotros es una maraña de ondas energéticas; cuando observamos algo de este universo, este algo se transforma en partículas materiales que ocupan un espacio-tiempo. La energía se transforma en materia. El ser en estar. Nosotros, como seres materiales que somos, vemos la materia del universo pero no su energía; vemos las partículas pero no las ondas. Por lo tanto, en el universo existen más cosas que las que podemos percibir nosotros, limitados seres materiales y espacio-temporales, adaptados a unas condiciones medioambientales. Únicamente nuestro cerebro, con sus poderes mentales puede atisbar la realidad oculta mediante métodos indirectos de carácter científico, lógico, matemático…
2.- Albert Einstein nos enseñó como el espacio y el tiempo están interconectados en un continuo espacio-tiempo universal. El también físico David Bohm dio un paso más: Todo la materia-energía del universo es un continuo aunque haya cosas distintas aparentemente separadas entre sí. El universo es como un tejido en continuo movimiento. Todo está interconectado entre si, generalmente de forma imperceptible para nosotros. Esta idea explica fenómenos descubiertos por la física cuántica que no se entienden, como los estados enlazados de dos partículas subatómicas distantes entre si; cunado una cambia, la otra lo hace de igual modo de forma instantánea; esta comunicación instantánea (a mayor velocidad que la de la luz) solo se entiende si ambas partículas forman parte de una misma cosa, un mismo tejido cósmico que responde instantáneamente a un cambio. Los humanos, como otros entes materiales del universo, como estamos inmersos en este continuo cósmico, y formamos parte de el, no percibimos la globalidad. 


10 de abril de 2007

El asombroso mundo de la física cuántica





Desde que en las primeras décadas del siglo XX, los físicos se adentraron en el mundo de lo muy pequeño (mundo subatómico), sus descubrimientos no han dejado de asombrarnos. Este mundo está regido por las leyes de la física cuántica, que se basa en tres principios fundamentales:

El principio de incertidumbre establece que si se mide la posición de un objeto (partícula cuántica) o la intensidad de un campo con gran precisión, la medida debe necesariamente perturbar la velocidad del objeto o el ritmo de variación del campo en una cantidad impredecible. Por lo tanto es imposible definir exactamente un parámetro sin alterar el otro. Así el universo cuántico se convierte en un conjunto de probabilidades y posibilidades, no de certezas. Solo podemos plantear la probabilidad matemática de que ocurra un acontecimiento cuántico, pero jamás estaremos absolutamente seguros de que ocurrirá. Es posible afirmar que algo puede ocurrir y podemos definir las probabilidades de que ocurra, pero nunca tendremos la certeza de que realmente ocurrirá.

La dualidad onda-partícula indica que toda partícula subatómica se comporta a veces como onda y otras veces como partícula. Este hecho se demostró por primera vez con la luz:
Esta forma de energía es a la vez material; la luz como un campo de energía radiante que es, posee forma de onda radiante: esto fue demostrado por el físico inglés T.Young . Pero tal como demostró el físico alemán M.Planck unas décadas más tarde, la luz también se comporta como partícula; llega en forma de pequeños paquetes de energía, parecidos a balas invisibles, los fotones o cuantos de luz.
Es este principio el que da pié a interpretaciones sorprendentes del universo y de la realidad; veamos:

En 1923 el físico Louis de Broglie creó una ecuación matemática que contribuyó a resolver la naturaleza dual de todos los campos electromagnéticos y desembocó en un nuevo aspecto de la física. Se demostró que la materia abarca un flujo, una multitud de campos de energía cuyas complejas interacciones crean lo que a nuestros ojos parecen partículas. Los objetos masivos presentan pequeñas longitudes de onda de energía y los objetos con una masa pequeña muestran mayores longitudes de onda. Por eso solemos ver el mundo material como partículas (las longitudes de onda de su energía son demasiado pequeñas para percibirlas), a la vez que la realidad subatómica parece ondulatoria (sus longitudes de onda son lo bastante grandes para resultar más significativas). Así, el mundo real, material, se crea a partir de un agitado flujo de energía radiante. Llevados estos principios hasta las últimas consecuencias, la física cuántica sugiere que el universo sólido y temporal que percibimos es una impresión nuestra: ¡la verdadera realidad cuántica es inmaterial, atemporal y no ocupa espacio! . Si esto es así, a nivel cuántico no existe ni espacio ni tiempo y es posible el teletransporte cuántico, tanto en el espacio como en el tiempo.

Según Heisenberg, las ondas de probabilidades cuánticas se debilitan con la distancia, pero como todos los campos energéticos, nunca mueren del todo. Esto sugiere que en el universo todo interactúa con todo lo demás; el cosmos es una especie de entidad colectiva donde es imposible que una parte actúe sin influir sobre las demás.

El físico Niels Bohr llegó a la conclusión de que ningún fenómeno elemental es un fenómeno a menos que se trate de un fenómeno registrado, medido, percibido por nosotros, por ejemplo; en otras palabras: la física cuántica sostiene que “un árbol cae en silencio al menos que alguien lo oiga”. Algunos físicos llegan más allá e indican que la conciencia desencadena la función ondulatoria es decir, que lo que vemos es lo que se vuelve real; la conciencia es el medio a través del cual la probabilidad se transforma en realidad. Con estas aseveraciones la física cuántica entra en un terreno filosófico, más que científico, en su interpretación del mundo. Pero estos pensamientos escapan de los objetivos de este trabajo...

Las fluctuaciones del vacío son oscilaciones aleatorias, impredecibles e ineliminables
de un campo ( por ejemplo, electromagnético o bien gravitatorio) que son debidas a un tira y afloja en el que pequeñas regiones del espacio toman prestada momentáneamente energía de regiones adyacentes y luego las devuelven. Se forman así partículas virtuales que se aniquilan rápidamente y no pueden ser capturadas. Se piensa que estas fluctuaciones ocurren en cualquier lugar, pero en circunstancias ordinarias son tan minúsculas que ningún experimentador las ha detectado nunca. Estas fluctuaciones son más vigorosas cuanto menos escala se considera en el espacio y por debajo de la longitud de Planck-Wheeler (1,62 . 10-33 cm), las fluctuaciones de vacío son tan enormes que el espacio tal como lo conocemos hierve y se convierte en borbotones de espuma cuántica, la cual está en todas partes.